Has construido tu casa
has emplumado tus pájaros
has golpeado al viento
con tus propios huesos
has terminado sola
lo que nadie comenzó.

ALEJANDRA PIZARNIZ.

lunes, 22 de agosto de 2011


He despertado. Nunca he tenido ideas propias. Me estoy ahogando. Mis pulmones y mi sexo se excitan cada segundo con mis recuerdos. La ventana está abierta. Amanece. Mis sueños se esconden dentro de casa. SALIR DE AQUÍ. Él no se despierta. Pasado – Presente – Futuro. Tiemblo. Un hermano ausente. Despierta. Despierta. Despierta. Tienes que consolarme. Darme la mano. Yo escupiré sobre sus huesos, no te preocupes. La huérfana te mostrará que su piel ya no es como la nuestra. Me vuelvo a la cama saciada de desprecio. Esta jaula lame mis pies de plástico. Te levantas frotándote los ojos. Me tomo el zumo, las tostadas (tengo que hacerlo). Ella lo quiere así. Después lo haces tú. Me mareo. Shhhh… Los fantasmas se quieren ir a dormir… shhhh… Su sueño es plácido, yo no espero nada. Me sujeto a ti, hermano, para no hundirme. Mis ojos enrojecidos dejan de hablarle a los muñecos, a los personajes imaginarios, a la infancia. Sé que mi vida será un ovillo de comienzos. ¿He madurado ya? ¿Cuándo ocurre eso? Oigo sirenas. Golpes en la puerta de la entrada. Ahora es cuando deseo que no abran la puerta.

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